Holy Orders

The Priestly Order is the other sacrament that its fullness is reached in the service to the other, to the community, to the people of God. It is the sacrament, by which the consecrated person is signaled indelibly and sent to accompany, guide and sanctify the community of faith following the example of Jesus, who is the one and only High Priest of the New Covenant, in whom they are All things are reconciled and sanctified. (Cf. Hebrews 8, 1, 9, 15)

It is Jesus who institutes this sacrament, choosing a group of followers to participate with him in the same priestly dignity. (Cf. Lucas 22, 19)

 

Since our Baptism, we are all consecrated as priests, but it is the sacrament of Holy Orders that marks in a special way those who, feeling in their hearts the voice of God, wish to follow him and serve him more specifically as priests.

 

Today more than ever we notice a decline in vocations to the Order of Priests. There are many called and few who respond in fidelity and constancy to this invitation of God.

The prayer for priests and for vocations to the priesthood should be a constant prayer in the hearts of all communities of faith.

May the Lord grant us good and holy priests!


Sacramento de el Orden Sacerdotal

El Orden Sacerdotal es el otro sacramento que su plenitud se alcanza en el servicio al otro, a la comunidad, al pueblo de Dios. Es el sacramento, por el cual, el consagrado queda signado de forma indeleble y es enviado a acompañar, guiar y santificar a la comunidad de fe siguiendo el ejemplo de Jesús, que es el verdadero y sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, en quien están reconciliadas y santificadas todas las cosas. (Cf. Hebreos 8, 1; 9,15)

Es Jesús quien instituye este sacramento, escogiendo a un grupo de seguidores para que participaran con él de la misma dignidad sacerdotal. (Cf. Lucas 22, 19)

Desde nuestro Bautismo todos somos consagrados como sacerdotes, pero es el sacramento del Orden el que marca de forma especial a los que sintiendo en su corazón la voz de Dios, desean seguirle y servirle de manera más específica como sacerdotes.

Hoy más que nunca notamos un descenso en las vocaciones al Orden Sacerdotal. Son muchos los llamados y pocos los que responden en fidelidad y constancia a esta invitación de Dios.

La oración por los sacerdotes y por las vocaciones al sacerdocio debe ser una plegaria constante en el corazón de todas las comunidades de fe.

¡Que el Señor nos conceda buenos y santos sacerdotes!

Holy Orders

The Priestly Order is the other sacrament that its fullness is reached in the service to the other, to the community, to the people of God. It is the sacrament, by which the consecrated person is signaled indelibly and sent to accompany, guide and sanctify the community of faith following the example of Jesus, who is the one and only High Priest of the New Covenant, in whom they are All things are reconciled and sanctified. (Cf. Hebrews 8, 1, 9, 15)

It is Jesus who institutes this sacrament, choosing a group of followers to participate with him in the same priestly dignity. (Cf. Lucas 22, 19)

 

Since our Baptism, we are all consecrated as priests, but it is the sacrament of Holy Orders that marks in a special way those who, feeling in their hearts the voice of God, wish to follow him and serve him more specifically as priests.

 

Today more than ever we notice a decline in vocations to the Order of Priests. There are many called and few who respond in fidelity and constancy to this invitation of God.

The prayer for priests and for vocations to the priesthood should be a constant prayer in the hearts of all communities of faith.

May the Lord grant us good and holy priests!


Sacramento de el Orden Sacerdotal

El Orden Sacerdotal es el otro sacramento que su plenitud se alcanza en el servicio al otro, a la comunidad, al pueblo de Dios. Es el sacramento, por el cual, el consagrado queda signado de forma indeleble y es enviado a acompañar, guiar y santificar a la comunidad de fe siguiendo el ejemplo de Jesús, que es el verdadero y sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, en quien están reconciliadas y santificadas todas las cosas. (Cf. Hebreos 8, 1; 9,15)

Es Jesús quien instituye este sacramento, escogiendo a un grupo de seguidores para que participaran con él de la misma dignidad sacerdotal. (Cf. Lucas 22, 19)

Desde nuestro Bautismo todos somos consagrados como sacerdotes, pero es el sacramento del Orden el que marca de forma especial a los que sintiendo en su corazón la voz de Dios, desean seguirle y servirle de manera más específica como sacerdotes.

Hoy más que nunca notamos un descenso en las vocaciones al Orden Sacerdotal. Son muchos los llamados y pocos los que responden en fidelidad y constancia a esta invitación de Dios.

La oración por los sacerdotes y por las vocaciones al sacerdocio debe ser una plegaria constante en el corazón de todas las comunidades de fe.

¡Que el Señor nos conceda buenos y santos sacerdotes!